EXPERIENCIAS DE ARTETERAPIA · MOSAIK
Puntos de Vida y Color Interno: una experiencia de arteterapia inspirada en Yayoi Kusama
Centro de la Cultura de Montes de Oca · 28 de agosto de 2026
Una experiencia intergeneracional de Arteterapia MOSAIK en Costa Rica.
Hay momentos en los que una línea, un color o un simple punto pueden convertirse en una manera diferente de expresar aquello que estamos viviendo.
El viernes 28 de agosto, Arte y Arteterapia MOSAIK realizó en el Centro de la Cultura de Montes de Oca la experiencia intergeneracional “Puntos de Vida y Color Interno”, un taller de arteterapia inspirado en la artista japonesa Yayoi Kusama.
Ese día compartimos el espacio principalmente con personas adultas, junto a una persona adulta mayor y una niña en edad escolar. Distintas generaciones se encontraron alrededor de una misma propuesta: detenerse por un momento, escuchar, crear y permitir que el color se convirtiera en una forma de expresión.
¿Qué fue Puntos de Vida y Color Interno?
Puntos de Vida y Color Interno fue una experiencia intergeneracional de arteterapia y bienestar que utilizó música, respiración, exploración gráfica, pintura acrílica y repetición de círculos como recursos para favorecer la expresión creativa. La vida y el lenguaje visual de Yayoi Kusama funcionaron como inspiración y punto de partida, no como un modelo para copiar.
Yayoi Kusama como punto de partida
Comenzamos dando la bienvenida y conociéndonos. Antes de entrar en el proceso creativo, presentamos un video sobre la vida y trayectoria artística de Yayoi Kusama. Su historia permitió introducir al grupo en el universo de una artista para quien la repetición, el color y especialmente los puntos se convirtieron en elementos muy presentes en su lenguaje artístico.
El objetivo no era reproducir una obra de Kusama. Su trabajo fue nuestra inspiración para que cada participante pudiera desarrollar una creación propia.
Preparar las manos para crear
Después de la introducción realizamos ejercicios de exploración gráfica y movimiento. Cada participante tomó dos lápices o crayones, uno en cada mano, y comenzó a realizar líneas simultáneamente sobre el papel mientras escuchábamos música suave de piano.
Las manos se desplazaban siguiendo el ritmo: a veces lentamente y otras con mayor libertad. La intención era disminuir la necesidad de controlar el resultado y permitir que el cuerpo también participara del proceso creativo. No había que dibujar algo reconocible ni conseguir un resultado perfecto: solo experimentar.
Antes del color, hubo escucha
Después de los primeros ejercicios conversamos sobre cómo nos sentíamos y qué nos había llevado a estar allí ese día. Durante este momento, una participante decidió compartir una situación personal difícil relacionada con el diagnóstico de cáncer de un familiar.
El grupo escuchó y surgió espontáneamente una respuesta de empatía. No intentamos interpretar su experiencia ni encontrar respuestas para ella. Se abrió, simplemente, un espacio donde aquello que estaba viviendo podía ser expresado y escuchado.
Fue uno de esos momentos que recuerdan que cada persona llega a un taller llevando consigo una historia que los demás no necesariamente conocemos.
Pinceles, esponjas, círculos y color
Para la obra principal presentamos los materiales y exploramos diferentes maneras de utilizarlos. Además de pinceles y pintura acrílica, incorporamos esponjas circulares de distintos tamaños: pequeñas, medianas y grandes. Cada participante trabajó sobre un formato tabloide.
Las esponjas permitían estampar círculos y jugar con la repetición del punto, estableciendo una conexión visual con el universo artístico que había inspirado la experiencia. A partir de allí, cada persona comenzó a construir su propia obra.
Mientras continuaba la música, también ofrecimos momentos de respiración, meditación y acompañamiento verbal. Poco a poco los papeles comenzaron a llenarse de manchas, círculos, pinceladas y encuentros entre colores. Aunque todas las personas partieron de una misma propuesta, cada obra tomó un camino propio.
Crear, observar y compartir sin juzgar
Cuando las obras estuvieron terminadas, cada participante tuvo la posibilidad de observar su creación y, si así lo deseaba, compartir verbalmente cómo había vivido la experiencia.
No era necesario explicar la obra, encontrarle un significado ni justificar las decisiones tomadas durante el proceso. Después contemplamos juntos los trabajos realizados sin determinar cuál estaba mejor ejecutado o cuál era más bonito. La invitación era mirar sin juzgar y reconocer distintas formas de expresión.
Finalmente realizamos una fotografía grupal: distintas generaciones y muchas obras diferentes nacidas de una misma experiencia.
Una experiencia que forma parte de la historia de MOSAIK
Documentar estos encuentros tiene para MOSAIK un propósito que va más allá de conservar fotografías. Queremos dejar registro de las experiencias de arteterapia desarrolladas en diferentes espacios y comunidades de Costa Rica, de las personas con quienes compartimos y de las posibilidades expresivas que exploramos a través del arte.
“Puntos de Vida y Color Interno” nos dejó frente a algo sencillo y profundamente humano: una misma consigna puede generar tantas respuestas como personas haya en una habitación.
Detrás de cada punto puede existir una historia. Detrás de cada color, una sensación. Y detrás de cada obra, una persona atravesando un momento único de su propio camino.
Ese viernes 28 de agosto, durante unas horas, esos caminos coincidieron en el Centro de la Cultura de Montes de Oca. Y el arte fue nuestro punto de encuentro.
Preguntas frecuentes sobre esta experiencia
¿Era necesario saber pintar o dibujar?
No. La propuesta se centró en el proceso creativo, la exploración de materiales y la expresión personal, no en la destreza artística ni en obtener una obra perfecta.
¿Por qué la experiencia se inspiró en Yayoi Kusama?
Su historia y el uso recurrente de puntos, repetición y color sirvieron como detonante creativo. Cada participante desarrolló una obra propia; no se buscó copiar una pieza de la artista.
¿MOSAIK interpreta las obras de los participantes?
No se imponen significados sobre las creaciones. El acompañamiento invita a observar, expresar y compartir voluntariamente desde la experiencia de cada persona.
¿Te gustaría conocer las experiencias de Arteterapia MOSAIK?
En Arte y Arteterapia MOSAIK desarrollamos talleres de arteterapia para adolescentes, personas adultas y adultas mayores, así como experiencias para comunidades, instituciones educativas y organizaciones que desean promover el bienestar emocional a través del proceso creativo.
Esta experiencia de Arteterapia tuvo lugar el viernes 28 de agosto de 2026 en el Centro de la Cultura de Montes de Oca, con participación intergeneracional. El taller formó parte del programa de responsabilidad social MOSAIK 2026, orientado a acercar experiencias creativas de bienestar a la comunidad.
Las fotografías utilizadas para documentar nuestras experiencias se publican con consentimiento de las personas participantes y de las instancias responsables del espacio, cuando corresponde. Su finalidad es conservar memoria y documentar el desarrollo de la Arteterapia en Costa Rica.
Las experiencias de arteterapia y bienestar de MOSAIK tienen un enfoque HUMANISTA no clínico y no sustituyen la atención psicológica o médica.

