Hace poco más de tres semanas, una colega de arte me escribió con una propuesta simple: “vamos a un curso de torres precolombinas”. Me lo pensé un poco porque en la tarde los sábados tengo talleres de Arteterapia Grupal, sin embargo cuando algo conecta con lo que te gusta, uno simplemente dice que sí.
Así fue como terminé, cada sábado de Marzo, en el segundo piso de Jiménez & Tanzi en San Pedro de Montes de Oca, viviendo una experiencia que fue mucho más que aprender una técnica. El curso, impartido por la profesora Isabel Araya, tiene algo distinto. No es solo hacer una pieza. Es entender lo que estás haciendo. Desde el inicio, cada material tiene una explicación, cada paso tiene lógica, y cada error se vuelve parte del proceso.
En la primera clase entramos directo al modelado. Y aquí vale la pena dejar algo claro: modelar no es lo mismo que moldear.
El modelado es construir la forma con las manos, desde cero, de manera libre y orgánica.
El moldeado, en cambio, utiliza estructuras predefinidas para replicar una figura.
Aquí trabajamos modelado, y eso lo cambia todo.
Elegí una rana precolombina.
Nunca había trabajado “modelado” con pasta DAS, y honestamente no sabía qué esperar. Pero pasa algo curioso: al inicio cuesta… y luego, poco a poco, empieza a aparecer la forma.
Con agua, material y paciencia —porque sí, se necesita paciencia— la figura comenzó a tomar vida. Los famosos “gusanitos” que mencionaba la profesora no eran ningún juego, pero ahí entendí algo importante: no solo estás modelando una figura, también estás entrenando tu paciencia. Para la segunda clase ya debíamos llevar la pieza integrada al tubo reciclado. Aquí entramos en otro nivel: la lámina de simulación de oro.
Aprendimos a usar la goma mordiente, que es un adhesivo especial que permite fijar estas láminas metálicas. Se aplica, se deja en un punto pegajoso y luego se coloca la lámina para que se adhiera correctamente. También hay estrategia en el color base: rojo para el oro, azul para la plata. Son detalles pequeños que hacen una diferencia enorme en el resultado final.
Poco a poco, con pincel en mano, la pieza empezó a transformarse. Ya no era solo una figura… empezaba a sentirse como una pieza con carácter. Estaba empezando a verse DI VI NA!
¿De donde viene el arte precolombino de Costa Rica?
Aquí viene algo que me encantó: entender de dónde viene todo esto. Gran parte del oro precolombino en Costa Rica se encontró en la Zona Sur, donde las culturas indígenas desarrollaron técnicas avanzadas en metalurgia. Las figuras de animales, como las ranas, tenían significados simbólicos profundos. El jade se sabe que no es originario de lsa poblaciones de aquí sino que se utilizaron como objetos de trueque entre diferentes culturas.
Por otro lado, muchos de los diseños que utilizamos en los bordes están inspirados en la cerámica chorotega, del norte del país. Sin darnos cuenta, nuestra pieza se convirtió en una mezcla cultural: sur y norte, oro y cerámica, historia y reinterpretación.
Lo interesante es que el curso no se quedó en las clases. Se metió en mi casa, en mi mente y en mis manos.
Me sobró material… y no lo desperdicié. Empecé a crear más figuras: una pieza tipo jade, un ave precolombina (reto total), probando formas, explorando. Usé cartón, papel kraft, materiales reciclados, tratando de mantener la esencia del curso. Ahí entendí que esto no era solo aprender una técnica, era activar algo creativo que ya estaba dentro, pero que necesitaba un empujón.
Y claro, no puedo dejar por fuera algo clave: las personas. Compartir con compañeras que ya habían llevado otros cursos con Isabel dice mucho del tipo de experiencia que es. Hay comunidad, hay cariño, hay respeto por el proceso que cada una llevaba.
Entre conversaciones, aprendizajes y meriendas compartidas —muy a lo tico— la experiencia se volvió cercana, humana, real. Y vivirlo junto a mi ex compañera de U, Nancy lo hizo todavía más especial.
Aquí está la profesora Isabel Araya en el taller de Jimenez y Tanzi, en San Pedro de Montes de Oca.
En la última clase llegó el cierre. Trabajamos luces y sombras con capas de color: verdes, negros, dorados. El fondo empezó a tener profundidad, contraste, vida.
Mi pieza dejó de ser un ejercicio… y se convirtió en algo que quiero conservar, pero también es algo que me gustaría enseñar.
Como toque final, decidí experimentar: transformé el tubo en un palo de lluvia. Improvisé con cartón y papel kraft por dentro, agregué arroz y canela. No quedó perfecto, pero fue completamente mío.
Y eso, al final, es lo que vale.
Salí de este curso con mucho más que una pieza terminada. Salí con ideas, con ganas de seguir creando, con una conexión más profunda con nuestra cultura. Agradecida con Isabel por su forma de enseñar, y con Nancy por haber encendido esta experiencia con un simple mensaje.
Porque al final, uno sale de estos espacios con algo claro: la creatividad no se apaga… solo estaba esperando el espacio.
Y como ella dice, siempre que salimos de un curso, salimos con ideas, sueños, proyectos. Y la verdad es simple: ¿qué sería la vida sin imaginar lo que todavía no existe? Mi aprendizaje no se queda aquí. Esto probablemente se transformará en un taller de arteterapia para conectar con nuestra cultura a través del modelado de una figura precolombina, ya veremos.
Vendrá muy pronto. 🙂
Un poco de ambientación con Inteligencia Artificial.
Un dato curioso y que nos hizo vacilar en la clase, cuando me enteré del curso y vi los artes yo no creía que eran reales, pensé que todo estaba hecho con inteligencia artificial, estoy porque normalmente yo utilizo las IA pra optimizar mi trabajo en Internet. Pero nooooo, las torres son genuinas, tan genuinas como la mía, sin embargo quise darle ese toque especial con la IA que siempre utilizo y este fué el resultado final.
Agradecimiento a Isabel
Isabel no lo sabe, pero hace un poco más de 10 años, llevé un curso con ella de una máquina que habían traido a JyT, que se utilizaba para repujar papel, revisando el youtube, me di cuenta que era ella. WOW! Que gran recorrido profe.
Este artículo, se lo dedico a usted, se ve su carisma, su dedicación, su esfuerzo y entusiasmo por transmitir a más no poder todo el conocimiento que tiene. Me parece increíble coincidir nuevamente con tan bella persona. Y creo que en nombre de todas las compañeras y mío, mi más sincero agradecimiento por todo lo transmitido y la calidad humana que tiene.
Al igual que todo el cariño con el que cuenta las historias con su mamá, se vé que ha marcado en su vida y el resultado no es en vano. Mil gracias por esta experiencia tan hermosa.
Yuni Amador S.


